Géneros de nubes
Leer pdfExisten diez géneros de nubes, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), sin embargo, distinguirlos es más difícil que sólo mirar al cielo buscando la silueta de un elefante o un grupo de franjas blancas. Si bien los elementos dispersos de un altocúmulo —como pompones de lana esparcidos en el cielo o rollos blancos ordenados en hileras— son completamente disímiles de los cumulonimbos —comparados, por su inmensidad, con yunques y torres, sombrillas u hongos descomunales—, otros géneros comparten similitudes. Para evitar confusiones, no basta con observar las figuras creadas por las nubes, también hay que poner atención en sus detalles.
El color es uno de los rasgos más importantes a la hora de identificarlas. Por ejemplo, un estratocúmulo casi nunca resplandece, blanco y brillante, en las alturas; es más frecuente que exhiba su vientre grisáceo u oscuro. Un nimboestrato es capaz de ocultar el cielo: más que una capa, parece un pesado telón. Aunque un cirrostrato también puede estorbar el paso de la luz solar, su cuerpo es más tenue, y lo percibimos como un velo casi transparente que forma halos alrededor del Sol. En cambio, el estrato, de aspecto un tanto aplanado y diluido, suele viajar a una altitud menor, casi sobre nuestras cabezas. Por su parte, los cirrocúmulos y los cirros son las nubes más desvanecidas; los cirros son muy delgados y parecen filamentos larguísimos.
Éstas son apenas algunas características útiles para empezar a diferenciar nubes, sin embargo, debe tenerse en cuenta la altitud a la que se encuentran y si provocan lluvias o granizo. Para profundizar en las definiciones de cada género, los invitamos a consultar el Atlas Internacional de Nubes de la OMM.
Escucha el Bonus track de Daniel Fortiz Canales, con Fernando Clavijo M.
Imagen de portada: Ilustración de Daniel Fortiz Canales.