dossier Alturas MAR.2025

José Emilio Pacheco

El equilibrista

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Entre las luces se perdió el abismo. Se oye vibrar la cuerda.

No hay red: sólo avidez, sólo aire a la temperatura de la sangre.

Suena el silencio. Es invisible la luz. Resbalan los segundos al acecho.

Y la muerte lo toma de la mano.

Se deja conducir pero la ve de frente. Y ella baja la vista y se retira.

Sabe respetar a quien no la desdeña ni la teme.

El hombre al fin llega al extremo opuesto.

Su pavor se desploma en el aire.

La versión final de este poema se toma de Tarde o temprano (Poemas 1958-2009), FCE, México, 2009. La primera versión apareció en Desde entonces (1975-1978), Ediciones Era, 1980. Agradecemos a Laura Emilia Pacheco el permiso de reproducción.

Imagen de portada: Paul Klee, El equilibrista, 1923. The Cleveland Museum of Art, dominio público.