periódicas Alturas MAR.2025

Montserrat Pérez-Lima

Jornadas de mujeres en la música

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La Dirección General de Música celebra el mes de marzo con las “Jornadas de mujeres en la música”. Esta vez la OFUNAM presenta una selección de obras compuestas por mujeres y ha convocado a talentosas directoras de orquesta e instrumentistas provenientes de varios países del mundo. Además de resaltar la aportación de las mujeres, Música UNAM se inserta en la conversación sobre el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales con un programa dedicado al agua.

Cuando Linda Nochlin publicó, en 1971, su célebre ensayo “Why Have There Been No Great Women Artists?” (“¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?”), puso sobre la mesa una serie de reflexiones que iban más allá de buscar nombres de mujeres sobresalientes en el pasado. La historiadora del arte dirigió su atención a aquello que pocas veces se consideraba: las estructuras y factores que rodeaban a los llamados “grandes artistas”. Cuestionó la idea ilusoria de la genialidad, señalando que los logros de esas figuras no eran frutos aislados, sino el resultado de un complejo entramado social, cultural y económico.

Barbara Piotrowska, cortesía de Música UNAM.

​ Al igual que Virginia Woolf, quien imaginó a la hermana ficticia de Shakespeare, Nochlin se preguntó: ¿qué habría ocurrido si hubiera existido una joven Pablita Picasso? ¿Habría recibido el mismo apoyo de su padre, también artista, para desarrollar su talento? ¿Qué habría pensado él de su “abrupto” cambio de lo tradicional a lo abstracto? Estas preguntas siguen resonando en torno a las mujeres en la historia, en general, y a las que han trabajado en las artes, en particular. La música no es la excepción. Afortunadamente, cada vez aparecen más respuestas, ya no sólo desde la academia, sino desde el ámbito institucional, tal como sucede con las “Jornadas de mujeres en la música” organizadas por la Dirección General de Música de la UNAM.

​ Año con año, estas jornadas han sorprendido con propuestas que reconocen la labor de las mujeres músicas en distintas áreas: la composición, la interpretación y la dirección musical, tres pilares donde han estado presentes desde siempre, aunque históricamente su contribución no había sido completamente reconocida. Destacadas directoras han formado parte de ediciones anteriores de estas jornadas, como Jeri Lynne Johnson, quien fue directora huésped en 2022. Johnson hizo historia al ser la primera mujer afroamericana en ganar el Taki Alsop Conducting Fellowship en 2005. En 2024, JoAnn Falletta también participó como directora huésped. Falletta se convirtió en la primera mujer en dirigir una de las principales orquestas de Estados Unidos al asumir la titularidad de la Filarmónica de Buffalo en 1999. Asimismo, en la edición de 2024, se llevó a cabo un programa extraordinario bajo la batuta de la mexicana Mariana Martínez, con un ensamble integrado exclusivamente por mujeres instrumentistas de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM).

Catherine Larsen-Maguire, cortesía de Música UNAM.

​ Con varios conciertos y recitales, estas jornadas comenzarán el 1 de marzo y se extenderán durante todo el mes. En particular, destacan los cuatro conciertos programados con la OFUNAM, enmarcados en su primera temporada de 2025, dedicada, además, a explorar la relación entre la música y el medio ambiente, con énfasis en el agua, que ha inspirado tantas y bellas obras desde los más remotos tiempos.

​ El tercer programa de la OFUNAM, por celebrarse el 1 y 2 de marzo, tendrá lugar en la Sala Nezahualcóyotl bajo la dirección de la austriaca Katharina Wincor, una joven que cuenta entre sus maestros a Riccardo Muti, Jaap van Zweden, Robert Spano y David Zinman. Junto a ella se presentará la pianista mexicana Claudia Corona, reconocida por su labor en la difusión del repertorio latinoamericano y por su compromiso con la recuperación de obras poco interpretadas. En esta ocasión, interpretará el Concierto para piano en la menor, op. 7, de Clara Wieck. Conocida como Clara Schumann a raíz de su matrimonio con Robert Schumann, representa una respuesta a los escenarios hipotéticos de Woolf y Nochlin. Wieck fue una pianista prodigiosa, educada por su propio padre, y no sólo brilló como intérprete, sino que desde muy joven escribió música. Su Concierto para piano es un ejemplo notable de ello. Comenzó a componerlo en 1833, cuando tenía apenas trece años, y lo completó a los dieciséis, edad en la que lo estrenó bajo la dirección de Felix Mendelssohn. Sin embargo, esta pieza no es sólo un logro de juventud, pues su demandante tercer movimiento nos mostrará la destreza técnica y el virtuosismo que tuvo la compositora. Además, este programa nos acercará a tres obras que ilustran el tema central de la temporada: la obertura de El holandés errante (1843) de Wagner, El aprendiz de brujo (1897) de Paul Dukas, y Enrico Chapela nos llevará en un viaje por los canales de Xochimilco con Chinampa y trajinera (2021).

Katharina Wincor, cortesía de Música UNAM.

​ La colaboración con Katharina Wincor continuará en el programa extraordinario del domingo 9 de marzo, donde la orquesta acompañará a la violinista Ana Caridad Villeda, solista de la OFUNAM, en la interpretación del Concierto para violín núm. 4 en re mayor, K. 218, que Mozart escribió a los diecinueve años. Wincor, quien dirigió la OFUNAM en 2022 y 2024, ha trabajado con orquestas como la Sinfónica Alemana de Berlín, la Sinfónica de Seattle y la Sinfónica de la BBC, además de haber sido directora asistente de la Orquesta Sinfónica de Dallas junto con Fabio Luisi. Como todo clásico que no pasa de moda, este concierto nos transportará a 1775, año en el que Mozart compuso no uno sino cinco conciertos para violín. En sus tres movimientos se entrelazan pasajes líricos igualmente desafiantes, lo que evidencia el conocimiento del compositor de un instrumento que dominaba. Este programa incluye también Eastern Symphony, de Julius Bürger, un compositor vienés exiliado durante el nazismo —su música ha comenzado a ganar reconocimiento en tiempos recientes—, además de otro clásico sinfónico: Scherazada, de Nikolai Rimski-Kórsakov. Esta obra, cuya figura central es representada por el violín, evoca a las heroínas de la literatura, como la narradora persa que, noche tras noche, contaba historias para preservar su existencia.

​ Las jornadas continuarán con el programa 4 (sábado 15 y domingo 16 de marzo), bajo la batuta de Catherine Larsen-Maguire. No será la primera vez que la directora inglesa estará al frente de la OFUNAM; al respecto, ha declarado que colaborar con esta Filarmónica ha sido un “verdadero privilegio”, además de que considera a México “uno de sus tres lugares favoritos para trabajar”. En esta ocasión nos acercará a dos obras de gran envergadura. Primero, el Concierto acuático (1998) para percusiones de agua de Tan Dun, que no sólo recuerda el lema de la temporada —“sólo la música está a la altura del mar”, una cita del filósofo y escritor francés Albert Camus—, sino que hace del agua su recurso solista. La interpretación estará a cargo de la percusionista alemana Vanessa Porter, reconocida como una de las instrumentistas más versátiles a nivel mundial. En esta pieza, el sonido surge de la interacción directa con el agua contenida en dos grandes recipientes, donde la percusionista la golpea, la vierte y la manipula con diversos objetos —sus manos, cuencos, baquetas, botellas y otros instrumentos—, generando una gama de efectos que van desde delicados borboteos hasta impactantes estallidos. El programa también incluye Gaélica (1896), de Amy Beach, que fue la primera sinfonía compuesta y publicada por una mujer estadounidense. La obra está inspirada en melodías irlandesas y escocesas, y evoca a los inmigrantes de raíces celtas que llegaron a Estados Unidos durante el siglo XIX. Sus cuatro movimientos nos envolverán como una marea poderosa, con temas de gran belleza que han consolidado esta sinfonía como una de las favoritas del repertorio orquestal contemporáneo.

Claudia Corona, cortesía de Música UNAM.

​ Para cerrar las “Jornadas de mujeres en la música”, la OFUNAM clausurará el mes con su sexto programa, bajo la batuta de Julia Cruz (29 y 30 de marzo). Originaria de España, Cruz regresará al podio de la Filarmónica de la UNAM con un programa que forma un caleidoscopio de estilos y tiempos. Comprende la sinfonía Reforma de Felix Mendelssohn y El Moldavia de Bedřich Smetana, en diálogo con dos voces mexicanas contemporáneas, las de Andrea Sarahí Ramírez y Alejandro Basulto. De Ramírez se interpretará Kairós (2019), una pieza cuyo título proviene del término griego que alude al “momento oportuno”, mientras que de Basulto se presentará Personas invisibles (2019), inspirada en la resiliencia de las comunidades migrantes y refugiadas en Estados Unidos. Ambas obras dialogan con las coyunturas de la actualidad, ofreciéndonos con ello una reflexión profunda y necesaria.

​ “Creo que la música debería ser el desbordamiento de un gran silencio”, escribió la autora francesa Marguerite Yourcenar. En estas jornadas no sólo se desborda el silencio: se rompe; se transforma en voces y propuestas de mujeres que afirman su presencia en la música. Estos programas nos muestran que siempre ha habido creadoras —grandes, pequeñas, de todos los tamaños y colores— y que su arte fluye con fuerza, nutriendo el presente y abriendo cauces hacia un futuro donde su legado será imposible de ignorar.

Imagen de portada: Ana Caridad Villeda, cortesía de Música UNAM.