dossier Migraciones ABR.2025

Claudia Kerik

Mi propio misterio

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Chasquidos en los oídos de Glencar a Chascomús Cascadas que manan de un lugar desconocido Entradas de agua en la memoria de salidas familiares borradas Mi cara de niña sobre las ondas mojando los dedos en los reflejos Una fotografía en blanco y negro y el recuerdo vaciado de alegría Algo se interrumpió entonces Las emociones no fluyen Sujeto la atmósfera para indagarla a través de una letra que no consigo pronunciar El nombre perdido de un río que mi abuelo cruzó para salir de Tarnópol Garzas y cormoranes haciendo sonar el silencio del paisaje detenido Altares pisoteados Palabras que se soltaron Rastros sin imágenes de la corriente continua de olvido aborrascado Vidas perdidas enmendando la vida El tiempo abandonado al tiempo No me guías corazón hacia ningún hogar

En este poema se enlazan tres fuentes de agua diferentes para impulsar un solo desplazamiento que recorre mi memoria: las que provienen del acantilado de Glencar, en Irlanda, y que fueron consignadas por William Butler Yeats en su poema The Stolen Child; las que nacen en la laguna de Chascomús, un balneario popular bonaerense donde solía pasar las vacaciones durante mi infancia; y las de un río a las afueras de Tarnópol, una aldea judía (shtétl) ubicada en Galitzia, Polonia, de donde se vio obligado a emigrar mi abuelo, Moisés Rotenberg. Este sitio, que cambió de nombre a Ternópil al incorporarse a Ucrania durante la ocupación soviética en la Segunda Guerra Mundial, fue invadido a través de sucesivos pogromos y tomado por la Alemania nazi, que aisló la aldea en un gueto cuya población terminó siendo enviada al campo de exterminio de Belzec y finalmente liquidada el 20 de junio de 1943.

Imagen de portada: Tony de los Reyes, Border Theory (Rio Grande/colorscale 7), 2014. Cortesía del artista.