Poemas
Los peces soplaban a través del mar
y a través de su largo anhelo,1 los capitanes
tomaban la dirección que el mapa de sus caprichos
y las argollas de su vientre señalaban,
y los pezones de sus pechos se le anticipaban
como espías.
Sus cabellos susurraban entre sí como si conspiraran.
En los recodos tenebrosos, entre el mar y el acantilado,
dio inicio el conteo, en silencio.
En el trino persistente de su sangre cantaba
un pájaro solo. Las reglas cesaron
en los libros de la naturaleza. Las nubes se desgarraron
como los acuerdos.
Al mediodía soñaba con
copular en la blanca nieve y con yemas de huevo
y en los placeres de la amarillenta cera. Todo el aire se precipitaba
por ser respirado en su interior. Los marineros daban gritos
en una lengua de peces extranjeros.
Pero debajo del mundo, bajo el mar,
eran las notas bíblicas de un final:
todas las que sonaban entre sí.
Yo, que la paz sea con él, yo que estoy vivo digo que la paz sea conmigo, quiero la paz ahora mientras sigo vivo. No quiero esperar como aquel piadoso que pidió una sola pata de la silla de oro del paraíso,2 quiero la silla con cuatro patas aquí, una silla de madera simple, quiero que la paz sea conmigo ahora. He pasado mi vida en guerras de todo tipo: batallas dentro y fuera, combates cara a cara cuando la cara siempre era la mía, la del amante [y la del enemigo. Guerras con viejas armas, palo, piedra, hacha rota, palabras, cuchillo que corta y sin filo, amor y odio, y guerras con armas novedosas, ametralladora, misil, palabras, mina que explota, amor y odio. No quiero cumplir la profecía de mis padres de que la vida es guerra. Quiero la paz con todo mi cuerpo y con toda mi alma. Que la paz sea conmigo.
Claudia Kerik publicó “El viaje por el mar Rojo” en el poemario Mira, tuvimos más que la vida, editado por Elefanta en 2019. “Yo, que la paz sea con él” es el poema núm. 13 de la sección titulada “En mi vida, en mi vida” del libro פתוח סגור פתוח [Abierto, cerrado, abierto], de 1998. Los poemas se publican con los permisos de la traductora y de la editorial.
Imagen de portada: Daniel Keller, dominio público, via Wikimedia Commons.
“El viaje por el mar Rojo” pertenece a un poema más largo sobre la visita de la reina de Saba al rey Salomón, en el cual se describe el deseo que ella siente por el segundo. En estos versos, como en los que siguen, se hace referencia al “largo anhelo de ella”, y se alude a su vientre y a sus pezones. ↩
Referencia al relato jasídico acerca del trono celestial: “El erudito Reb Shimon y su familia pasan penurias en el invierno, por lo que su esposa Sara, tiritando, quiere que su marido le pida a Dios, como anticipo, una pata de la silla de oro que muy probablemente heredará en el mundo venidero. El rabino se siente incómodo de tener que pedirle a Dios este regalo y, sin embargo, accede. Un trueno le hace pensar que Dios está enojado, pero enseguida el rabino recibe una pata de oro del trono celestial. Ahora que las necesidades de supervivencia de la familia han sido cubiertas, a Sara no le gusta imaginar a su esposo tambaleándose en una silla de tres patas en el mundo venidero. El rabino, no obstante, le muestra que sólo necesitó una pequeña astilla de la pata. Ella le ruega entonces que rece para que Dios se lleve de regreso la pata al más allá. Los cielos se abren y Reb Shimon devuelve la pata de oro”. Tomado de Sharon Barcan Elswit, The Jewish Story Finder. A Guide to 668 Tales Listing Subjects and Sources, 2ª edición, McFarland & Company, Inc., Publishers, Carolina del Norte, 2012, p. 20. [Traducción de Claudia Kerik.] ↩