cabezaprusia: En los márgenes del lenguaje
Poesía reunida, de Elías Uriarte y Monoespacio, de Anne Parian
Leer pdfDentro del vertiginoso flujo de la palabra escrita en México, circulan sin pena ni gloria tantos periódicos rutinarios, revistas variopintas, relatos gráficos fosforescentes y desplegables, libros de superación personal con inespecíficas promesas de plenitud, sitios web interactivos con contenidos sosos o anodinos y, por supuesto, novelas autocomplacientes de autores consagrados o aspirantes al parnaso local. En este panorama, en el que cada producto compite por ser la “mejor propuesta”, sobresale el catálogo editorial de cabezaprusia, un sello originario de la ciudad de Puebla (auspiciado por la seductora librería y cafetería Profética), cuya misión difiere de la mayoría de los proyectos editoriales. Su sitio de internet da cuenta, con el vigor de un manifiesto vanguardista, de sus repudios:
no queremos novelas, no queremos poemarios sobre algo, no queremos marquesas que salen a las cinco ni tersos ensayos que con hermosas citas ocultan su inanidad, no queremos libros de historia que “se leen como una novela”, tampoco libros de cuentos unitarios ni no unitarios ni libros de versos ni antologías panorámicas, no queremos premios literarios ni de diseño, no queremos héroes patrios, autoficciones ni romance juvenil, no queremos prosa burocrática, prosa publicitaria, prosa varia, prosa de redes, prosa de Estado, no queremos espectáculo, no queremos ningún costumbrismo, tampoco portabilidad, traducibilidad ni anticipo de guiones, bajo ninguna circunstancia queremos poesía conversacional, bajo ninguna circunstancia queremos un libro cuya sinopsis le haga justicia. En lo que queda, en ese frío páramo sin metas, se dibuja nuestro catálogo.
Es estrecho el sendero por el que conduce cabezaprusia su iniciativa, ése de la rareza voluntaria, la anomalía vocacional y lo insólito. No es de extrañar que entre los títulos de su escasísimo catálogo se encuentren el inclasificable Una americana (2014), de Nathalie Quintane, y el desafiante La voz en el cuarto trastero (2018), de Raymond Federman. A estos ahora se suman Poesía reunida, de Elías Uriarte, y Monoespacio, de Anne Parian.
Elías Uriarte, Poesía reunida, cabezaprusia, Puebla, México, 2023.
En 2023, cabezaprusia lanzó Poesía reunida, del uruguayo Elías Uriarte (Rocha, 1945), una figura singular en la poesía latinoamericana contemporánea, navegante solitario que ha escrito su obra desde los márgenes y el silencio premeditado. Su producción, exigua pero contundente, consiste en cuatro libros fundamentales en la poesía de ese país, Trabahombre (1978), Breviario de la peste (1986), Hiroshima (1999) y Summa (2023), los tres primeros incluidos en este volumen, que han circulado casi en secreto y se han vuelto objeto de culto para las generaciones posteriores a la dictadura uruguaya (1973-1985). Junto con Roberto Appratto, Eduardo Milán y Eduardo Espina, Uriarte forma parte de una generación que radicalizó la necesidad de transfigurar la práctica de la escritura, alejándose de la simplificación del lenguaje y cuestionando su función en un mundo cada vez más utilitario. En ese sentido, su poética particular, marcada por su experiencia de exilio en Alemania y su formación filosófica (en especial, su lectura de Ludwig Wittgenstein), se construye desde una profunda desconfianza hacia el lenguaje como instrumento de poder. Su escritura, que oscila entre la extrema concisión aforística y el poema extenso, hace del exilio y el silencio sus materias primordiales, convirtiendo la palabra poética en un espacio de resistencia frente al discurso dominante.
La postura de Uriarte se hace evidente en “Hiroshima”, poema extenso dedicado a la gran poeta Marosa di Giorgio y que da título al libro de 1999. A partir de la imagen de una mesa familiar, Uriarte construye una compleja trama de significados en la que lo íntimo y lo histórico se entrelazan: las cenizas de la bomba atómica se confunden con el polvo de la infancia rural, la violencia doméstica refleja la violencia política, y el lenguaje mismo se revela como un agente químico de destrucción. “Oh Napalm del alma”, repite el poema al final, sintetizando en esta fórmula litúrgica un hecho histórico con la visión del lenguaje como potencia corrosiva. En ese mismo libro, en “5 poemas” Uriarte ironiza en torno a la capacidad de la palabra para encarnar el mundo, poniendo en juego a distintos autores y obras, como el Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein (“Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”, escribió el filósofo austriaco). Dice Uriarte: “No, no es el lenguaje,/ El mundo no es el lenguaje./ Esa hoja/ No es tocada por la palabra/ Hoja./ Ese cielo en retirada,/ Esa ventana incendiada/ En el centro del follaje/ No son tocados por el lenguaje”. En consonancia con lo anterior, la última parte de Hiroshima, “En busca de la corriente mayor del lenguaje”, continúa esa indagación, sólo que ahora mediante aforismos o poemas brevísimos en torno a la enunciación y a la creación: “Encontré la letra sin raíces. Y comencé a mis cuarenta y ocho años a escribir el libro para el cual he nacido”.
Breviario de la peste (1986), segundo libro en la compilación, aunque anterior a Hiroshima en la cronología, resulta menos convincente. Si bien profundiza en la exploración formal —con el uso dramático de los espacios en blanco y una extrema economía verbal—, muchas de sus preocupaciones temáticas aparecen mejor resueltas en Hiroshima. La influencia de Saint-John Perse se traduce en un despojamiento radical que, aunque por momentos logra hacer de la nada un acontecimiento poético, otras veces deriva en juegos formales que no aportan a la potencia expresiva del conjunto. No obstante, el libro anticipa temas cruciales en Uriarte: la palabra confiscada, el extrañamiento del exilio y la muerte de lo sagrado.
Anne Parian, Monoespacio, cabezaprusia, Puebla, México 2024.
El tercer libro compilado, y primero en la producción de Uriarte, Trabahombre (1978) —que a Rafael Courtoisie le recordaba al príncipe del pesimismo, Emil Cioran—, es el más libertino y, a mi parecer, el más interesante. En estos poemas, más largos en su mayoría, es posible vislumbrar una constante respecto a su poesía posterior: la suspicacia frente a la palabra, las preguntas éticas sobre la manera de actuar del individuo y la apertura formal del poema. En tiempos de censura y represión, Uriarte rehuyó de la anécdota y se decantó por un lenguaje que se despliega como pensamiento poético sobre la propia condición de extranjería. El poema que da título al libro es muestra de ello:
Las llamadas decisiones particulares de cada hombre suelen ser semejantes a las llamadas decisiones particulares de muchos [hombres cuyas decisiones no han sido decididas particularmente por ellos mismos; de muchos hombres cuyas llamadas decisiones particulares suelen ser semejantes a las decisiones de unos pocos hombres que sí han decidido particularmente por sí mismos, de unos pocos hombres cuyas decisiones particulares han decidido por todos los hombres.
La publicación de Poesía reunida por cabezaprusia permite acceder, por primera vez en México, a la obra completa de este singular poeta. Los tres libros que la conforman trazan una trayectoria que va desde la crítica al lenguaje como instrumento de poder en Trabahombre hasta la exploración de sus límites expresivos en Hiroshima, pasando por diversos experimentos formales en Breviario de la peste. Esta edición confirma la vigencia de un autor que, desde su radical desconfianza hacia la palabra, ha creado una obra poética potente y descarnada.
También en la línea de la exploración del lenguaje se inscribe Monoespacio, de Anne Parian (Marsella, 1964). Como artista multidisciplinaria, Parian ha difuminado deliberadamente las fronteras entre géneros y medios de expresión. Aunque prefiere definirse simplemente como “poeta” —término que, como ella misma señala irónicamente, “ha envejecido bastante”—, su trabajo abarca la escritura, la fotografía, el sonido y el video. Para la autora, la poesía es el nombre más preciso para denominar la práctica artística contemporánea, dadas las posibilidades de ensamblaje que ofrecen los medios actuales.
Ernst Saemisch, Ventana, 1956.
Monoespacio, originalmente publicado en 2007 y ahora traducido al español por Octavio Moreno y Gabriel Wolfson, desafía las convenciones genéricas tradicionales. Parian propone una obra híbrida que oscila entre la poesía y el ensayo visual. El jardín opera como un motivo central que permite reflexionar sobre las posibilidades del lenguaje. El libro se estructura en tres partes, siendo la primera la más extensa. En ésta, los poemas se imbrican con notas al pie que a veces superan en longitud al texto principal, creando un efecto de desconcierto. El jardín —ya sea el propio, el de la infancia o el que aparece en fotografías y pinturas— se convierte en un espacio de exploración donde la descripción objetiva se entrelaza con la memoria personal. Como ha señalado Nathalie Quintane (escritora igualmente publicada en cabezaprusia), no se trata tanto de definir una poética, sino de trazar un recorrido donde el acto mismo de describir crea el espacio que se propone capturar.
En Monoespacio (título que parece referirse al espacio único que conecta los textos, pero también a la voz monódica que recorre las páginas), Parian desliza una escritura que se mueve entre la fragmentación y la continuidad. Los textos, con su puntuación elidida y su sintaxis abrupta, generan una respiración entrecortada que parece seguir el ritmo del pensamiento. Esta escritura —que recuerda el aire doméstico enrarecido de Tender Buttons (1914) de Gertrude Stein y ciertos gestos en la escritura de Leslie Scalapino— se muestra más como los apuntes de un diseñador o artista visual que como un ademán domesticado por la literatura. La supresión de convenciones tipográficas —como la distinción entre mayúsculas y minúsculas al inicio de las líneas— y la ambigüedad entre verso y prosa crean una melodía disonante que recorre cada página. Si bien el libro sólo incluye dos fotografías al final, el factor visual es fundamental en su construcción: las descripciones equilibradas se entretejen con emociones desbordadas colmadas de lirismo en las notas al pie, creando un tejido donde la vacilación y la plenitud coexisten sin buscar anclajes definitivos.
La publicación de Poesía reunida y Monoespacio confirma la apuesta radical de cabezaprusia por hacer circular obras y autores que, de otro modo, permanecerían inaccesibles para los lectores mexicanos. No deja de ser paradójico, sin embargo, que la obra de Uriarte se presente bajo el formato de “poesía reunida”, gesto consagratorio que parece refutar los principios del sello. Esta contradicción, no obstante, queda compensada por la audacia de publicar Monoespacio, libro que lleva hasta sus últimas consecuencias la exploración de las posibilidades del lenguaje. Si el proyecto editorial de cabezaprusia se define por el riesgo y la anomalía, estos dos títulos, cada uno a su manera, demuestran que la belleza puede surgir precisamente de esa zona incierta donde las formas establecidas se desmoronan y dan paso a nuevas intensidades expresivas.
Imagen de portada: Ernst Saemisch, Ventana, 1956.